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domingo, 6 de septiembre de 2015

LECTURAS DE AGOSTO EN SEPTIEMBRE


            El mes de agosto es proclive a las lecturas literarias, ajenas a la actividad profesional, pero a veces, la literatura también permite encontrar temas relacionados con lo profesional, por lo que resulta doblemente útil.


            Ya nos hemos referido con anterioridad al libro “El abogado de pobres” que estamos leyendo en estos días, en concreto para escribir sobre la posibilidad de que el alma sea designada heredera en nuestro ordenamiento jurídico (puede consultarse la entrada AQUÍ).

 





            Pues bien, también hemos encontrado en el libro un pasaje que ilustra a la perfección algo que a mis alumnos de Mercantil siempre les cuesta trabajo entender: el porqué de las letras de cambio y su utilidad, y todo ello situado en un momento muy anterior a la Ley Cambiaria e incluso a la Legislación Uniforme de Ginebra, pues los hechos se sitúan a mediados del siglo XVIII.

 

            En concreto, se trata de una transacción que realizan personajes de la trama y que consiste en la venta de un cuadro en España a un comprador inglés, que se entrega en ese momento, y el compromiso de entregar otros seis en un plazo determinado. Pues bien, el precio se paga parte en efectivo metálico (y nunca mejor dicho, dos mil escudos de oro) y el resto mediante

 

            una letra de cambio expedida por los banqueros de mi cliente por importe de otros dos mil escudos de oro. La letra le será pagada a su acomodo por mister Peter Fletcher, corresponsal de los banqueros de mister Blackwood en Jerez”.

 

            Del texto podemos obtener los sujetos intervinientes en la cambial y que son el librador (los “banqueros de mi cliente”, que expiden o emiten la letra), el librado (el sr. Fletcher, “corresponsal de los banqueros en Jerez”) y el tomador (que es el vendedor de los cuadros y quien tiene que percibir el importe del precio).

 

            Y también podemos entender la finalidad de la emisión de la letra que, recordemos, no es más que una orden que alguien da a otro para que pague una determinada cantidad a una persona determinada. En el “caso práctico” que nos brinda el libro, se trata de una orden que da un banquero inglés a su corresponsal en Jerez para que pague a un tercero, también residente en Jerez, cumpliendo de ese modo la finalidad de evitar el traslado de efectivo metálico y los riesgos que conllevaba en ese momento.

 

            ¡Todo un caso práctico de Mercantil II en una lectura de verano!

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