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martes, 27 de diciembre de 2016

¿PUEDEN CEDER LOS BANCOS NUESTROS DATOS PERSONALES A SUS CLIENTES?


Hace unos días, llamaba nuestra atención una noticia aparecida en Expansión según la cual el Banco de Santander iba a ceder los datos de sus cliente a comercios para obtener mayores ingresos, lo que se llevaría a cabo a través de una aplicación denominada “Mi Comercio”, destinada a los comercios que tienen contratado un TPV con tal entidad.
 

La primera reacción que provoca esta noticia es el temor por los datos que está poniendo en el mercado y si ello se ajusta o no a la legalidad vigente.

Sin embargo, la noticia aclara que los datos se cederán de manera “agregada, anónima y estadísticamente representativa”. Los comercios que reciban esa información conocerán los hábitos del consumidor y sus preferencias, lo que –según la noticia- les facilitará el diseño de sus estrategias comerciales y publicitarias.

Según indica el banco, se analiza el comportamiento de los clientes, incluyendo los conceptos de “recurrencia, fidelidad, edad, perfil social o nivel de renta, entre otros”. Así, entre las funcionalidades de la aplicación se incluye la parte denominada “mis clientes”, que recopila mensualmente datos agregados de aquellos clientes nuevos y recurrentes que han comprado en el comercio y en los de la competencia cercana.

La verdad es que no sé qué nivel de éxito va a tener esta aplicación, pero desde luego es preocupante que por parte del banco se vaya a analizar los datos de sus clientes: el nivel de renta, el perfil social, la edad y, al parecer, las preferencias de consumo (recurrencia, fidelidad).

Somos conscientes de las posibilidades que brindan las tecnologías actuales para analizar grandes cantidades de datos, pero … ¿es lícito?
 
 

En principio, parece que estamos ante datos que no se nos van a recabar expresamente sino que los van a obtener de nuestro comportamiento al utilizar la tarjeta de crédito (cuánto, cuándo, dónde y qué compramos), por lo que no es necesario la información previa, pero sí deben informarnos con posterioridad, de acuerdo con el art. 5.4 de la Ley 15/1999, de 13 de diciembre:

4. Cuando los datos de carácter personal no hayan sido recabados del interesado, éste deberá ser informado de forma expresa, precisa e inequívoca, por el responsable del fichero o su representante, dentro de los tres meses siguientes al momento del registro de los datos, salvo que ya hubiera sido informado con anterioridad, del contenido del tratamiento, de la procedencia de los datos, así como de lo previsto en las letras a), d) y e) del apartado 1 del presente artículo.

Y por lo que respecta a si es necesario nuestro consentimiento, entiendo que sí lo es, pues ninguna de las excepciones del art. 6.2 parece aplicable a este supuesto. Máxime teniendo en cuenta que se puede afectar a datos especialmente protegidos, pues los hábitos de compra con una tarjeta de crédito pueden facilitar información sobre la salud, la ideología, la religión o las orientaciones sexuales de los usuarios de tarjeta.

Finalmente, cabe plantearse si es preciso recabar el consentimiento del interesado para la cesión en concreto de los datos. En esta cuestión, parece claro que al estar los datos desagregados y por tanto resultar imposible la identificación de la persona en concreto, el art. 11.6 de la Ley excluye la necesidad de consentimiento.

Espero que estas exigencias se cumplan por el banco, así como que se extremen las medidas de seguridad para que al final no acabemos en uno de los muchos casos en que se “hackean” cuentas o webs de empresas y los datos acaban en el mercado negro sin ningún tipo de límite. Si esto último ocurriera, es evidente que los daños para el sistema financiero serían grandes y la posibilidad para el particular de reclamar no tendría duda alguna.

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